Desagradable Sorpresa

18 de noviembre de 2008
Hay días en los que me pregunto por qué bendita razón la mayoría de la gente no piensa y literalmente se caga en los demás.

Ir a la oficina en auto es muy cómodo, pero el tema estacionamiento se convierte casi en una misión imposible, que se compensa con el hecho de no trabajar en el centro y llegar en 15 minutos.

La misión imposible se convirtió en odio cuando, abrí la puerta para bajar del auto. El borde de la puerta rozó el pasto de la vereda. Eso no hubiera sido nada llamativo si no fuera porque, como si lo hubiera calculado milimetricamente, alguien dejó que su perro hiciera "popó" justo en ese lugar, para que el mismo se pegue suavemente en el borde de la puerta.
Hubiera sido peor bajar y pisar el excremento, con lo que terminé conformándome con el haber sufrido el mal menos peor.

Yo no pretendo que la gente salga con una bolsa (cosa que debería ser normal) pero por lo menos, que se fijen y piensen medio segundo si por ahí no pasará alguien caminando o habrá algún perejil que abra la puerta del auto y termine embadurnada...

Después de trabajar todo el día, al llegar a casa me dediqué a limpiar la puerta del auto, y dejarla libre de todo excremento.

Luego de esto, le envío mis más sinceros saludos y augurios de felicidad al infeliz que dejó que su perro usara ese lugar como baño.

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